November 8, 2017 visitor1016

Las maravillas del Yoga

Cuando pensamos en la palabra yoga , quizás los primero que se nos viene a la mente son estiramientos y posturas corporales. Muchos creen que es solo una práctica física que brinda beneficios para nuestro cuerpo. Yoga no solamente es un ejercicio físico, si no también mental. Te ayuda a estirar tu cuerpo para encontrar flexibilidad en tus músculos y en tu mente. Mediante la respiración, asanas y meditación, yoga transforma tu cuerpo, mente y alma.

Durante el viaje de la vida nos encontramos con situaciones complicadas, caídas, tropiezos, traumas y emociones negativas. Cuando no procesamos y superamos estas situaciones en la vida, éstas emociones se adhieren al cuerpo y se almacenan en nuestros músculos. Cada uno somos responsables de nuestra propia vida, pero no podemos controlar lo que se presenta en ella. Lo que sí podemos hacer es controlar nuestra reacción ante ello.

El cómo manejamos ese caos que se presenta en la vida es lo único que depende de nosotros mismos. Yoga nos enseña esa puerta para ver la luz en cualquier momento de nuestra vida. Nos ayuda  a procesar esas situaciones difíciles y emociones negativas, despertando nuestras virtudes para crecer.  Nos da las herramientas para adaptarnos positivamente a situaciones adversas y vivir en paz todo el tiempo. Nos cambia esos lentes empañados por unos nuevos para ver la vida con otra perspectiva, con claridad, amor y confianza.

La práctica de yoga nos da dos opciones: crecimiento o sufrimiento. El caos es una oportunidad para crecer y  para ser mejor persona. Yoga nos ayuda a construir y crear una filosofía de vida que te dé los recursos necesarios para sostenernos en momentos difíciles.

Prepárate para cambiar y déjate ir. Yoga es una práctica interna que nos enseña a soltar. Nos ayuda a ir hacia adentro y reconocer: nuestros miedos, emociones negativas, malos hábitos, limitaciones, paradigmas, prejuicios, etc. Soltar y cambiar es el camino hacia una vida cada vez más plena. Si queremos una mejor vida, vivir más plenamente o cumplir sueños y metas, tenemos que aprender a soltar y estar listos para cambiar.

El cambio es algo constante en la vida de todos, aunque nos duela o nos de miedo. Estar en el mismo lugar es muy cómodo pero nada crece en este estado. Es mejor elegir y aceptar ese cambio conscientemente, a que tengas que cambiar, lo cual duele mucho más. La vida nos trae en cada momento situaciones diferentes para evolucionar, y tenemos que estar abiertos a adaptarnos al cambio. A través de la práactica consiente y meditativa de yoga, podemos reconocer todo aquello que ya no nos sirve y nos bloquea para ser la mejor versión de nosotros mismos.

Yoga viene de la raíz en sánscrito “Yuj” lo cual significa unión o conexión; a nuestro idioma se traduce como unir o juntar. Se refiere a la unión de la mente, cuerpo y espíritu para recuperar su unidad esencial con lo divino.  Yoga ha sido la práctica física más antigua en existencia. Se cree que por lo menos tiene 5,000 años de antigüedad.

El yoga como su nombre lo dice, es la conexión entre el cuerpo y la respiración. Al controlar la respiración  y mantener el cuerpo en constantes poses o asanas se crea una armonía en tu cuerpo, tu mente y tu alma.

La mayoría de nosotros vamos por la vida dormidos, no estamos viviendo de nuestro ser auténtico. Vivimos en automático viviendo la vida sin una guía, solamente viviendo por vivir. Somos parte de grandes olvidos, quiénes somos, cuál es nuestro poder, de dónde venimos a hacia dónde vamos.

Estamos en una era regida por el consumismo. Vivimos influenciados por una cultura donde la imagen, el dinero, el reconocimiento, éxito professional y un sinfín más de distracciones nos invitan a desear más. Y siempre estamos buscando más, tener más, ser más, conocer mas y hacer más. Creemos que nada es suficiente, que no somos lo suficientemente buenos, no importa lo mucho que nos esforcemos, nada nos hace sentir completos. Tenemos esa vocecita dentro de nosotros que continuamente nos dice: “No estás haciendo lo suficiente”, “Tienes que esforzarte más y ser mejor”. Si caemos en este problema nos estamos consumiendo a nosotros mismos, perdemos tiempo, malgastamos nuestras energías y la oportunidad de vivir en nuestro momento presente. Estamos dejando ir la magia de vivir en el ahora y a nuestro mayor potencial.

Todas estas exigencias de la vida nos producen estrés, y esto se ha convertido en una enfermedad. En nuestra vida cotidiana asumimos tantos papeles, como ser parejas, padres, hijos, amigos, médicos, ingenieros,etc. Estos roles forman parte de nuestro compartir, lo que nuestro entorno espera de nosotros, y lo que elegimos ser. Nos  llenamos de responsabilidades y nos desconectamos de nosotros mismos que olvidamos de lo que somos, y  no vivimos desde los anhelos más profundos de nuestro corazón.
Aunque todos seamos seres completamente diferentes y únicos, todos tenemos el mismo problema: estamos desconectados de nuestro ser. No estamos viviendo desde nuestra verdad, nuestra esencia, nuestra autenticidad. No despertamos nuestra conciencia al descubrimiento y nuestro conocimiento a quiénes somos, lo que somos y lo que podemos ser. Estamos ciegos y tenemos miedo a ver todo lo maravilloso que existe dentro de nosotros.

No tomamos responsabilidad de nuestra autosanación y ejercemos el papel de víctimas. Nos la pasamos culpando a otros por nuestros dolores emocionales y físicos. Justificamos nuestras emociones con las circunstancias exteriores. Ponemos miles de excusas como la falta de tiempo para hacer ejercicio o comer saludable, y la raíz del problema es que estamos desconectados de nuestra esencia.
Yoga y Ayurveda es un viaje que te lleva a conocer la verdad acerca de quién eres, cuál es tu esencia y naturaleza, a descubrir de qué eres capaz y cómo tus acciones afectan tu vida. Si no vives en tu verdad te estás haciendo daño a ti mismo, no estás siendo la versión real a todo lo que tú eres. Te estas robando a ti mismo la vitalidad cuando tienes un cuerpo pesado y enfermo. Te estas negando la paz y tranquilidad, si padeces de ansiedad y depresión. Si te controlan los miedos y emociones, estas sacrificando tu felicidad. Es momento que tomemos responsabilidad. Tu salud y felicidad están tus manos.

Practicando yoga descubrirás un cambio físico y mental y este cambio comienza en ti mismo. Lo que trasmites al exterior es un reflejo de tu mundo interior.  Encuentra la paz para transmitir esta paz a tu alrededor. La magia empieza en tu mente, a través de tu cuerpo y tu respiración. A medida que avances en tu nueva práctica empiezas a pelar las capas que has usado como defensa durante tantos años. Solamente tienes que prestar atención a las señales que envía tu mente, a escuchar tu cuerpo y confiar en tu intuición. Así mismo descubrirás virtudes que tenías dormidas y se despertarán. ¡Despierta y reinventate!

Yoga es un estilo de vida, pues influye positivamente en todos los  aspectos de tu vida. No solo tendrás una mejor condicion física sino también te ayuda a tener mejores relaciones con las personas, con nuestras emociones y nuestra alimentación.
Para practicar yoga no necesitas tener un cuerpo específico. El yoga se centra en fortalecer y apreciar la belleza interior. Entendemos que nuestro cuerpo es más importante de lo que creíamos y su cuidado mental, físico y espiritual es esencial. Es importante reconocer que somos seres poderosos y sagrados y formamos parte de la magia de la naturaleza.

Conexión

El secreto de tu felicidad consiste en conocerte, saber quién eres, cuáles son los deseos de tu corazón, y lo que hace tu alma bailar. Esto solo lo podrás saber si aprendes a conectar contigo mismo. Yoga te conecta con tu esencia para encontrar la luz que te hace brillar.

Cuando aprendes a conectar contigo mismo en realidad has aprendido a entrar en contacto con tu verdadero yo, con tu esencia; y esta conexión te ayuda a amarte y aceptarte tal y como eres. Para conectar con nuesta esencia se requiere de tiempo, introspección y silencio. Es un viaje a tu descubrimiento.

Venimos a conectarnos más  allá de lo que podemos ver; venimos a madurar, crecer, evolucionar y entender nuestra verdadera esencia como seres humanos.

Yoga te desconecta de tu mundo real, tus responsabilidades, miedos, preocupaciones, y te lleva a ese lugar seguro para conectarte contigo mismo. Te ayuda a descubrir los deseos más profundos de tu corazón y crear tu vida apegada a estos. Simplemente te conectas a tu esencia divina, para descubrir todo lo hermoso que existe en ti.

Desintoxicación física y mental

“Cuida el exterior como el interior porque todo es uno”. Gautama Buda

Tu cuerpo es tu templo, tu lugar sagrado en el que habita tu espíritu. Y por lo tanto es tu responsabilidad cuidarlo y protegerlo del exterior, así mismo como cuidar y proteger nuestro interior. Todas nuestras emociones son absorbidas por nuestros órganos, por nuestra piel y nuestras células. Así mismo, éstas emociones se adhieren a nuestro cuerpo formando capas de protección o armadura emocional. Estos mecanismos de defensa surgen de dos fuentes: el miedo y el dolor. La practica de yoga te ayuda a romper esas corazas emocionales para llegar a tu naturaleza, el amor. Yoga te exprime como una naranja para sacar toda tu dulzura. Estira cada músculo de tu cuerpo y saca todos tus miedos, frustraciones, toxinas, fortalezas, creencias y tu potencial para liberar o para hacerte crecer. No solo trae flexibilidad a tu cuerpo, pero también a tu mente. Yoga es un reto físico, emocional, mental y espiritual que te da la oportunidad de mover cada parte de ti a un nuevo nivel.

La transformación

La práctica de yoga te transforma tu cuerpo y tu mente, y te inspira a hacer grandes y maravillosos cambios en tu vida. La magia empieza en tu cuerpo al sentirte con más energía, fuerte y flexible. Donde comienza la verdadera transformación es en lo más profundo, muy dentro de ti. A través de los desafíos que encuentras cuando estás en tu práctica de yoga, das un paso a tus  límites y sacas todo lo que necesitas sanar y liberar. Comprendes que muchas limitaciones solo están en tu cabeza al descubrir lo fuerte que realmente eres, física y mentalmente. Yoga te enseña el camino para liberar tus miedos y bloqueos emocionales, relajar tu mente, y sanar tus heridas emocionales. Yoga en tu vida diaria te abre camino hacia la renovación interna y externa; es ahí donde surge la transformación.
Todos sabemos que la mente, y el cuerpo están relacionados, y se afectan el uno al otro. Cuando estamos en medio de un estrés físico o emocional nuestro cuerpo tiende a comprimirse. Las emociones son energía y fluyen en nuestro cuerpo. Las emociones negativas son cicatrices que viven en nuestros músculos, estos almacenan memorias de tensión o trauma y con el transcurso de los años se acumulan tensiones, dolencias y enfermedades. Así como existen enfermedades físicas también existen enfermedades emocionales.  Por ejemplo, nuestras caderas guardan sentimientos profundos de miedo y angustia. En nuestro cuello y hombros se reflejan nuestras responsabilidades y en la espalda baja nuestros miedos de supervivencia como problemas financieros. Nuestros dolores emociones se pueden reflejar en dolores físicos.

La práctica de yoga te ayuda a  escuchar y a entender que todo lo que hacemos a nuestro cuerpo tiene un efecto. Tu cuerpo te habla todo el tiempo, y cuando estas presente en tu práctica y prestas atención a tu cuerpo, entiendes lo que éste necesita. Empiezas a ver con claridad las cosas que haces que limitan o lastiman a tu cuerpo, y las maneras en las que puedes mejorar. La única persona que puede transformar tu vida eres tú, cambiando tus hábitos alimenticios, tus pensamientos y tu estilo de vida. Dale a tu cuerpo lo que merece, lo mejor. Si tu cuerpo fuera un coche Ferrari le pondrías el mayor cuidado, y le pondrías la mejor gasolina. Nutre tu cuerpo y tu alma con el mejor alimento. Los hábitos saludables para nuestro cuerpo y nuestra mente es una muestra de un amor propio.

Energía

Todos somos energía, y el propósito de yoga es subir nuestra vibración energética. A lo largo de nuestra vida tenemos situaciones que nos producen impactos emocionales, que ocasionan que nuestra energía se baje o se estanque. La filosofía yogic como muchas otras filosofías, dice que los seres tenemos canales energéticos llamados nadis, que cumplen la función de las venas en nuestro cuerpo, son intangibles y su función consiste en mover el prana o la energía alrededor del cuerpo. Así mismo, los nadis forman  ríos de energía llamados meridianos que nutren a cada órgano del cuerpo. Éstos se suministran mediante siete vórtices de energía llamados chakras. Estos canales se cierran a medida que se hacen presentes los impactos emocionales, con ello el ritmo de la energía baja. Un desequilibrio en nuestra energía altera nuestras células y daña nuestro cuerpo. Nuestra misión con yoga es abrir estos canales para que la energía fluya en armonía.

La respiración

Cuando tu respiración es agitada, tu mente esta agitada. Cuando tu mente esta agitada, tu respiración es agitada. Para relajar la mente es necesario relajar la respiración.

Es nuestra línea de vida más vital, nuestra fuente de energía y prana, nuestro compañero constante a través de la vida. Prana es la fuerza de vida vital, la responsable de la respiración, la oxigenación y la circulación, es la energía que nos mantiene vivos.  Prana es necesaria para el buen funcionamiento de los nadis y los chakras (los canales donde viaja la energía de nuestro cuerpo). Cuando tenemos más prana dentro de nosotros, tenemos más energía, salud y entusiasmo por la vida. Cuando tenemos el prana bajo, nuestra salud se ve afectada. La finalidad de la respiración no trata solamente de mantenernos vivos, sino de mantener la salud, disfrutar al máximo de la vida, y de liberar nuestro potencial interno.

Todos respiramos pero nos olvidamos de hacerlo conscientemente, así la naturaleza se apodera y respira por nosotros. Cuando tenemos una respiración pobre y agotada nos da como resultado una falta de fuerza vital, y a su vez, cuando falta la fuerza vital, la respiración y todo lo que hacemos pierde fuerza y esto nos lleva hacia la tristeza y la depresión. De una misma forma, una respiración agitada altera nuestras emociones.  Y si nuestras emociones están alteradas, la respiración se agita.  Esto nos lleva al estrés y la ansiedad. La respiración está directamente relacionada con el pensamiento y las emociones, y si utilizamos adecuadas técnicas de respiración lo que lograremos es mejorar nuestros estados emocionales, concentracion y relajación mental.

Yoga te enseña a tener más energía a través de la respiración gracias a que te exige controlarla en todo momento. Al realizarse ejercicios de pranayama o respiración, aumenta la capacidad pulmonar y el prana. Prana es energía y Yama se refiere al control en sánscrito, juntas conforman Pranayama y se refiere a las técnicas que usamos en yoga para controlar la respiración. En realidad  la respiración es el aspecto más esencial de la práctica del yoga, independientemente de las posturas o el estilo o el sistema con el que trabajamos, la respiración y prana son nuestras funciones más esenciales.

En la práctica de yoga la respiración que usamos se conoce como respiración Ujjayi. Esta produce calor, mismo calor quema todas las toxinas del cuerpo y de la mente. Esta permite que tengas más resistencia durante la práctica . Consiste básicamente en la inhalación y la exhalación a través de la nariz, y mientras exhalamos haciendo ruido con la parte de atrás de la garganta.

La respiración Ujjayi viaja mediante la inhalación y exhalación a través de la nariz, y es a menudo llamada la respiración del océano. La respiración Ujjayi consiste de tres partes: La  inhalación, el aire primero llenará el estómago, luego la caja toráxica y finalmente la parte superior del pecho. La respiración debería sentirse a través como viaja lentamente hacia abajo adentrándose en los pulmones, empujado por cada músculo en cada paso de esta forma. La respiración Ujjayi es exhalada por la nariz, aunque debe sonar como resoplando, esta respiración ayuda a crear un ritmo firme.

La respiración Ujjayi permite al practicante de yoga cambiar de una asana a la siguiente con facilidad y mantiene la mente consciente en el momento presente. Es importante estabilizar nuestra respiración con la mayor frecuencia posible y durante el mayor tiempo posible. La forma en que establecemos este patrón es practicar la respiración ujjayi durante toda la duración de nuestra práctica. De esta manera, creamos conciencia de nuestra respiración y nuestro prana y conscientemente intentamos suavizar y estabilizar nuestros patrones energéticos.

La respiración tiene un poder sanador. Cuando algo desequilibre el ritmo de tu vida, cuando no seas capaz de reaccionar calmadamente ante una situación cualquiera, toma una pausa y ¡Respira!

El Silencio

“No hay camino para la paz, la paz es el camino”. Mahatma Gandhi.

No existe nada allá afuera que nos lleve a La Paz. Estamos tan pocas veces en silencio que cuando lo estamos, no paramos de conversar con nosotros mismos. Nos hablamos, nos preguntamos y nuestra cabeza no para. No para de pensar, de ocuparse y de preocuparse, y así es como aparece el estrés perdiendo el momento mágico del ahora.

El yoga comienza con el silencio y la calma. Las contínuas conversaciones en tu cabeza se detienen en el momento que sales de ésta para adentrarte a una posición o asana. Cuando te enfocas en tu respiración le bajas el volumen a esa vocecita en tu interior. Es aquí cuando involuntariamente tu práctica de meditación empieza.

El silencio es la clave para la conexión con tu ser. Cuando tú estas totalmente presente en tu práctica te conectas con tu consciencia de ser y permite que el silencio interior sobrevenga de manera natural. Aprendes a conversar en el silencio que nace de tu alma. El silencio te amplia la mente, te da serenidad, te hace entender la vida y todo lo que te rodea. La parte más nuclear y auténtica de tu ser está conformada por silencio y la calma. Entre más consigues crear silencio en tu interior, más podrás escuchar los sonidos de tu alrededor, y la voz de tu alma.

Meditación

La mente es como el océano, si hay turbulencia en el océano  nada se puede ver, no hay claridad. Si calmas la superficie del agua puedes ver el tesoro en el fondo del océano.

Para sanar nuestro cuerpo, mente y alma con yoga, usamos técnicas de respiración, posturas físicas y meditación. La meditación es como limpiar de información una computadora, te ayuda a borrar el cassette. Elimina las cosas del pasado en tu mente, limpiando para que puedas regresar continuamente a tu esencia y vivir en el ahora que es siempre fresco, nuevo y lleno de descubrimiento.

Cultiva la quietud en tu vida. La meditación es quizás lo más importante que puedes hacer por ti mismo todos los días. La meditación evita que tu cerebro se envejezca, facilita y mejora la calidad del sueño, ayuda a aliviar el estrés, mejora la concentración y la atención, reduce la ansiedad y entre muchos más beneficios.

La meditación así como la respiración son elementos fundamentales en la práctica de yoga. La calidad de tu práctica de meditación depende en la habilidad de estar presente. Una vez que desarrollas esta habilidad, esta va aumentar el grado de tu consciencia. Cuando estas presente y consciente, aumenta tu enfoque y la concentración, y éstos son los ingredientes mágicos para desarrollar la práctica de meditación.

Mediante la respiración encendemos la luz de la meditación. La meditación te lleva más allá de la mente del ego, y te lleva al silencio y a la quietud de la consciencia pura. Al meditar, los valores del ego poco a poco se debilitan, se hacen menos seductores y terminan por irse. Si estas presente en tu práctica y enfocado en tu respiración, despiertas tu conciencia al escuchar tu cuerpo hablar.

Por medio de la meditación, cualquiera puede alcanzar el primer punto: localizar la paz dentro de uno mismo. Con el simple hecho de ver hacia nosotros mismos y trascender la constante actividad de nuestra mente, uno experimenta una región más profunda de consciencia, llamada “zona de la paz”, es aquí, donde te sientes tan cómodo con el silencio y la quietud que se convierten en la mejor melodía para tus oídos.

Una clase de yoga se puede considerar una meditación en movimiento: tienes que concentrarte en la respiración, la postura, el alineamiento y no tiene espacio para más, la mente se foca en el momento presente.

Vivir en el presente

Vivir en el presente es uno de los secretos de la felicidad. Hay un antiguo proverbio zen que afirma: “Cuando camines, camina. Cuando comas, come”. Muchas veces nuestro cuerpo está presente pero nuestra mente está en otro lado. Y es que a lo largo del día realizamos diferentes actividades, pero no somos plenamente conscientes de ellas, no nos percatamos de lo que estamos haciendo porque tenemos “la cabeza en otra parte”. De hecho, realizamos muchas de las actividades cotidianas de manera automática, sin prestarles atención. La razón de este “despiste” es muy sencilla: estamos demasiado ocupados recordando el pasado o muy preocupados por el futuro, de manera que el presente se nos escapa.

Vivimos tan metidos en nuestra mente que no vivimos el momento. Pasamos gran parte de nuestra vida entre el pasado y el futuro, perdiéndonos lo único que realmente tenemos: el presente.

Si padeces de depresión estas viviendo en el pasado, si padeces de ansiedad estas viviendo en el futuro y si tienes mucho estrés es que no estás presente en el momento. Muchos de nosotros vivimos para trabajar, y asegurar un futuro para nuestra vejez. Sacrificamos nuestra salud para ahorrar dinero y después sacrificamos nuestro ahorros para pagar por nuestra salud. Nos enfocamos tanto en metas que nos olvidamos de vivir el regalo de la vida.

Soltar y fluir

“El apego a las cosas es la causa de nuestro sufrimiento”. Gautama Buda

Nada está escrito, y nada es definitivo. Yoga te ayuda a entender que todo tiene una razón de ser y un ciclo de vida, y que dejar ir es menos doloroso. Lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar por la vida en lugar de luchar contra ella. Yoga te abre el camino a soltar y fluir, cuando te encuentras en una asana y estas totalmente presente, puedes escuchar tu cuerpo. Sientes que tus músculos te hablan, respiras y te dejas ir. Verás que tus músculos contraídos empiezan a relajarse y finalmente se sueltan, y en ese momento sientes cómo fluye tu prana. Muchas veces no nos damos cuenta que estamos contrayendo nuestros músculos involuntariamente por que nos cuesta trabajo soltar y dejar ir. Estamos tan acostumbrados al apego y a querer controlarlo todo. Aprender a soltar y fluir en la vida es lo mejor que puedes hacer para encontrar tu felicidad.

La vida son etapas, y tenemos que reinventarnos en cada una de éstas. Todo en la vida tiene un propósito y un ciclo. La vida es como un viaje en tren, personas se suben y otras se bajan en diferentes paradas. El viaje continúa, lleno de desafíos, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas. Todo lo que llega a nuestra vida son experiencias para hacernos crecer. Cuando vives desde tu alma, tu crecimiento interior se convierte en lo mas importante para ti. ¡Aprende a soltar y dejar ir!

Dejar ir no es permitir o rendirnos, sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales. Es admitir que muchas cosas no dependen de ti y el resultado no está en tus manos. Es aceptar la situación como es, aceptar a esa persona como es, sin tratar de cambiar o culpar al otro, es sacar lo máximo de ti mismo. Dejar ir el apego a las cosas, circunstancia o personas y permitir que todo fluya en su propio destino.

Fluir es enfrentarnos a la realidad y aceptarla como viene. No es negar, si no aceptar.  Es confiar y dejar que el universo se encargue de nosotros. Dejar fluir es respirar y dejar que prana se mueva libre y natural en cada célula de nuestro cuerpo. Es tomar cada día como viene, y apreciarnos cada día en él. Es no lamentarnos en el pasado, sino crecer y vivir en el ahora. Es temer menos y amar más. El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

No te estanques, déjate fluir. Acepta a todos como son, acepta las cosas como vienen, bendice tu realidad y entiende la enseñanza que estás viviendo ahora es para tu crecimiento espiritual, apréndete, quiérete y déjate ir. Cuanto más en armonía estas con el flujo de tu propia existencia, más mágica se vuelve la vida.

Lo que no dejas ir, lo cargas. Lo que cargas te pesa, lo que te pesa te unde. Practica el arte de soltar perdonar y dejar ir.

Tu tienes la llave para abrir la puerta a tu sanación y tu verdad. Bienvenido a un mundo de felicidad.

Fuente: Leticia y Silvia Romero, Twin Healers.

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